Casi

funeral

Abrí los ojos. Un destello me cegó. Apareció gente alrededor vestida de negro: mis padres, tíos y sobrinos. Nos miramos. Se abrazaron, gritaron  y lloraron. Traté de levantarme,  no pude. Me impulsé con mayor fuerza,  golpeando mi cabeza contra el vidrio. Oscuridad nuevamente.

Dulce sueño

despertador

Fumigaron la sala, cocina y habitaciones. Por la ventana  trasera aún desprendía humo blanquecino del veneno. Luego de la cena, cada integrante de  la familia fue a su habitación, había sido una larga jornada  de trabajo. Al día  siguiente, por la mañana,  los despertadores  de la casa volvieron a sonar a la misma hora,   levantando inclusive a  los vecinos, pero ahí, nadie despertó.