¡Diablos!

Hace muchísimos siglos, en un concurso de literatura, uno de los participantes le dice a otro: ¡suerte!

Aquel libro grueso, no estuvo dentro de los primeros lugares, ni tuvo mención honrosa,  llevaba como título: «la biblia».

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El lobo

Tenía curiosidad por saber como era el lobo. Me llevaron al zoológico de la ciudad. Portaba una cámara de fotos, libreta y lápiz para dibujarlo. Estaba emocionada. Al llegar a su jaula, el guía me muestra un perro flaco, hocico delgado, mucho más pequeño que mi propia mascota. Le dije que quería ver al verdadero, me comentó ser el único. Decepcionada, me abrigué con la polera roja y fui saltando al stand de dulces para comprar unos pastelitos para mi abuelita.