Valorados XI

img_como_liquidar_una_sociedad_con_deudas_28473_600

Debes,

Puedes,

si tienes,

si debes… págalo.

Anuncios

Habitación 302

img_0493

 

Él nunca supo que fue así.

Trató de ayudarlo,

miró a su alrededor,

cogió un paño,

secó su frente

nariz y boca.

 

Le habló al oído (a los dos oídos)

rezó un padrenuestro

besó la frente,

cogió su mano y

la acarició.

Miró a ambos lados.

 

Le cubrió el pecho,

Miró de reojo.

Acomodó la mascarilla,

lo besó sin ruido,

volvió a mirar.

Apagó la luz.

Y luego el oxígeno

El Poeta exhumado

veryasombrarse_cruzdemayo_naiguata_2015_16

Aún marcado con sangre  por la cruz de metal…

En ella se refleja mi rostro; Contraído y golpeado;

Con zanjas amarillentas y  ensangrentadas,

el último  gesto retraído y  momificado de dolor

encadenan las lágrimas que  se evaporaron  en el infierno.

Me sepulta la  sombra de la gran  cruz,

desde un altar  de piedra me exponen a la multitud,

el tiempo en la oscuridad  carcome segundos en minutos y horas,

al tocarme la luz vocifero como rata envenenada y sin salida,

a lo lejos: algarabía, risotadas y llantos.

Los candelabros me aterran desde el socavón,

aún juzgan  mi castigo  eterno y observo sus lenguas

afiladas a mi  nueva  sentencia: La cremación.

Los únicos testigos se avergüenzan e imploran

piedad, pues la justicia está perdida, y la eternidad

es la única que sale en su búsqueda.

Al crujir  mis huesos me olvido del dolor,

el fuego rojo  me come con desesperación,

una luz más fuerte como la del sol me besa,

el alma de mi alma fallece y me abandona,

se encarna al aire, resiste, flota, y vuela…vuela al más allá y deja todo.

Ahora mi  deseo no es un conjunto de ilusiones

sino un llanto que vaga por aquí y por allá,

y al escribir sin odio,  mi pueblo llora y

me  hará sangrar por dentro.

Hoy veré nuevamente el amanecer sin conocerlos,

susurraré en cada uno de  sus oídos cuando me haya ido,

ahora sus sombras me  acompañaran  en las tinieblas,

la mía se pierde,  flota y vuela.

Himen y Castigo

wp-1475549082461.jpeg

 

Tu crueldad es el silencio

y tu demérito: la mentira;

Cada aplauso desde afuera

te repugna y me atosiga.

Leo en tus ojos el fracaso

y de mi lengua la desdicha,

el temor es doloroso,

desalmado sin codicia.

Lascivo en el llano

de rodillas a tu vista,

pues encaro mi desvelo

en la sombra del deseo.

Repto  por tu cuerpo

presuroso  y encendido,

carbonizo tus encantos

por los quiebres de tu ombligo.

Una luz fallece desde adentro

como antes y a su modo,

no se apague,  digo tenue

reducido desde el centro.

 

Cerca por tu cerca,

me  empalago con halago

cada salto que te asalto,

me despiertan: tu  gemidos.

Cruzo tu camino

olvidado del  destino

me detengo por error y

lamento  mi caída.

 

Lagrimas de sangre

por el vientre sometido

letrinas de tu sexo

espantados  por delirio.

Noche, día  y  laberintos;

perdido desde anoche,

me despiertan aturdido,

me embadurno con alcohol: pues ya no resisto,

canto al cielo mi dolor: mejor…ya no insisto.

 

 

 

 

 

Lucidez

libros_de_viejo-librerias_de_viejo-feria_del_libro_de_ocasion-mexico-fil_de_mineria_milima20140217_0287_11

 

Como un sosegado rayo de luz que penetra disipando  la  oscuridad,

colándose  una imagen entre los estantes  avasallados por el tiempo,

lomos amarillentos y  corroídos  de sabiduría decantada se resisten e

innumerables huellas dactilares se aparean  para no mostrar su contenido.

 

Páginas pares e impares  se contraponen, se abrazan de  dolor antes de ser

devoradas y editadas por  pequeños  insectos carroñeros que engendrarán poesía.

Los cuentos son estranguladas por la profecías  climáticas: desnudando la palabra.

Y  párrafos huérfanos  e  inexistentes yacen   abatidos por  la mutilación de su voz.

 

Mis manos contienen el  apetito  y  mis ojos el deseo ávido hasta empalagarse,

embarco desde el prólogo lujurioso  de sus aguas y fragmento el contenido.

Mi quietud se prolonga y las horas se vuelven cristales, no existen setiembres

ni pasado mañanas,  pues cada segundo construye el epílogo de mi naturaleza poética.

En los  libros: la respuesta.

A tientas.

 

tientas

 

Obligado a decir,

a sentir y a mirar;

hablar sin callar en aumento,

¿mentir?, pues no; yo

olvidé quien era: no miento;

discrepo aún

y aúllo en silencio

por lo que no supe decir,

pues en vida callé;

allí, donde no existe

el perdón y tampoco

la piel,  luz  y viento,

pues perderé de a poco

mi único sentido:  el deber

de poder  ver a quien no

quise verlo.

 

 

 

 

SOLILOQUIO DEL INDIVIDUO (Nicanor Parra)

 

sonar-una-cueva-o-cuevas

Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
Buscar peces, pájaros, buscar leña,
(Ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol;
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la obscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.