El vecino

8.-seguridad-fuego

El humo salía por diferentes partes de la casa. Era hora punta y los bomberos no llegaban. Se escuchó una explosión en el interior y los cristales  sedieron, callendo como guillotinas. Grandes lenguas de fuego se desprendían por las ventanas como queriendo abrazar la casa.

El inquilino,  ante la desesperación  e  impulsado por el amor a su esposa, fue hacia su rescate. A las dos horas, luego del gran trabajo de los bomberos, encontraron su cuerpo calcinado muy próximo a las escaleras del segundo piso,  mientras su esposa, quien no había estado milagrosamente dentro,   lloraba consolada y muy abrazada por un bombero vestido de civil, quien también era su vecino.

Amor extinguido

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Pinocho estaba sentado al borde de la cama  lamentándose, mientras  una mujer con una contorneada figura,  cubierta por sábanas blancas, dormía de la agitada noche.  Al escuchar la voz de su esposa de madera, la chica se levantó y  salió por la ventana desnuda.

Entró a la habitación muy segura y al verlo después de varios días,  le preguntó si lo amaba, él no contestó. Se dirigió al almacén seguido de su esposa, se roció un líquido amarillento en el cuerpo, la  abrazó fuertemente y se preguntaron,  a la vez,  si se amaban, mientras encendía un cigarrillo para escuchar, ambos,  sus respuestas.

Los bomberos encontraron los cuerpos calcinados y  dos inmensas narices aun avivadas por el fuego y… la mentira.

Mentira piadosa 


Muchas personas no creían lo que le pasaba a Pinocho si faltaba a la verdad. Hasta que  un grupo de doctores e investigadores  lo rodearon y le preguntaron si su nariz crecía al mentir. Pinocho, en voz alta, negó rotundamente y afirmó simultáneamente con la cabeza. Luego, al quedarse solo, se le dibujó una sonrisa por el engaño.

Desespera

*A: MONTXO A.G. *F: 03-04-2009 *L: VIANA *P:  *T: 3º EDAD

Son casi las diez y aun no regresa.  Miro el reloj de la catedral con miedo  desde la banca del parque; ya han pasado dos días. Las calles lucen vacías, y  la luna se oculta para dar permiso al sol.  Ya casi amanece, el cielo se tiñe de color celeste, y el canto de los pájaros va en aumento. Una mujer  vestida de blanco  llora sentada  en las gradas de la catedral, al parecer también esperó a alguien,  pero a un hijo; es distinto.