Fama

Me conformaría con un par de lectores atentos. Lástima que mis padres, no viven.

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Diablos azules

prision

La carta no llegaba. Regresé a mi celda y miré su fotografía. Prendí un cigarrillo y esperé. Pasaron los días, nada. Mi espera se prolongó por muchos años más hasta la visita de mi hermano,  quien me contó que mamá no había resistido, esa última vez, cuando discutimos en mi habitación.