Abuela

-¿Abuelita me cuentas un cuento como el de ayer?

-Grrr, gruñó la anciana.

-Vamos, cuéntame, por favor, ese en que las almas buscan niños para vivir en ellos.

-Grrr, gruñó ahora la niña.

Beso

Cuando nos besamos intercambiamos un sinnúmero de gérmenes. Cada uno de ellos busca su pareja, o forman pequeños grupos. Se desean, empiezan con caricias, posteriormente llegan a los besos. Sus cuerpecitos diminutos se unen complaciendose entre sí, luego todos contra todos, descomunal orgia, apoyados en las paredes, sobre muelas, dientes hasta bajo la lengua. Gimen, gritan, terminando extasiados y satisfechos.

Abrimos los ojos a la vez, y coincidimos con un extraño sabor amargo en nuestras bocas.