Empatía

Hace ya un buen rato, estuve caminando por una calle poco transitada. Apoyada en una pared, una prostituta fumaba lo que quedaba de un cigarrillo. Me acerqué para pedirle fuego. Era bella. Le pregunté por qué lo hacía, ella mirándome de reojo me dijo que no la juzgara y que me ponga en su lugar.

Son casi tres de la mañana, hace frío y ya tuve mi primer cliente.