¡Al paredón!

Vayan en paz hijos. Están perdonados, dijo el padre, luego de darles la bendición. Al día siguiente, las mismas palabras, la misma fe de siempre. Con lágrimas en los ojos y rifles en las manos, caminaban agradecidos en dirección a la rutina de siempre; dar en el blanco a cabezas y corazones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s