Árbol de la vida

Admiro aquel árbol con vaso de cerveza en mano. Sorbo un trago largo. Un cántaro de cerveza acompaña este caluroso día. Tallo grueso, flores blancas, puro e inmenso. Agradezco a Dios por su perfecta creación. Sorbo más, me apoyo en él, tomo nuevamente, disfruto de la naturaleza, alago su frescura, dos tragos más, su sombra armoniza e inquieta. Bebo todo, hasta vaciarlo.

Esto sí que es vida, pienso. Tambaleante me paro, toco su corteza, sonrío y lo orino.