Florería

 

En cada flor mataste mi emoción y fue quemante dardo cada espina clavada en mi deshecho corazón

Su pequeño  local  era el  más colorido, pues tenía diversidad de flores en cada uno de los estantes. Me entregó una docena de girasoles y sonrió. Agradecí de la misma manera  a aquella anciana que hizo recordarme  a mi madre.  Al mes, regresé por claveles, tulipanes y narcisos; su negocio había cerrado. Curiosamente todas las flores lucían  fuera del local.

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