Ausencia

nino-triste

 

Ese día se olvidaron de despertarme temprano tanto mi papá como mi mamá. Me paré frente al espejo mientras mi abuela me colocaba la camisa dentro del pantalón. Me dio la bendición dos veces y colgó una imagen de la Virgen María en el pecho. Cogió mis hombros, bajó la mirada y suspiró. Ese día fui solito al colegio. Por la tarde salí a jugar al parque con mis amigos, pues en mi casa no había espacio; estaba llena de personas vestidas de negro y muchas flores.

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