Persecución

profeeee

 

A mi  profesor de matemáticas,  los números lo persiguen durante el  día. De noche,  sólo las letras zeta se posan sobre su cabeza.

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Es la hora

11

Eran las 11 de la noche, soplé la vela y un hilo de humo fue desapareciendo en la oscuridad. Mis pies, manos y cara se enfriaron. El segundero de pronto, silenció. Miré, desde mi cama, la puerta abrirse muy despacio, mientras sujetaba la sábana esperando el macabro momento.

Al amanecer, mucho más aliviado por la mala noche, las velas estaban encendidas y la manecilla del reloj funcionaba, pero avanzaba en sentido antihorario; siendo nuevamente las 11… soplé la vela y el frío llegó.