Depresión

chicloe

Una tarde  calurosa de verano, caminaba por una calle abarrotada de personas. Iban y venían; de la mano  o a solas,  como yo. Una chica de camisa a cuadros me miró mientras inflaba un enorme globo con un chicle del color de sus labios. La miré de reojo y seguí. Sentí el sabor de la goma de mascar en mi boca, intenté abrirla pero  la mandíbula no me respondía,   tenía la cara flácida, tampoco me  reaccionaron las piernas.  Mis brazos se alargaron hasta tocar el suelo.  El cuello  se estiró y cedió, quedando mi cabeza al lado de la cintura. Luego caí,  enredado y envuelto en un metro cuadrado. Desde el piso, miraba   piernas   que se acercaban  para observarme y algunos me tiraban monedas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s