La campana de oro

catedral46

Desde mi ventana,  vi salir a un hombre corriendo y gritando  de la casa de al lado,  se  tapaba los oídos con ambas manos. Luego por la noche, mi vecino comentaba que intentaron  robarle su gran campana de oro. La tenía en medio de un gran salón, pero al no poder cargarla el delincuente, intentó  partirla con un enorme martillo.

Sombras

sombras

Los cuatro estábamos disfrazados de payaso,  ahora que lo  recuerdo, había otro niño más. Nunca  se sacó la máscara; movía la cabeza de una forma extraña y no pidió golosinas. Al llegar a un oscuro parque, lo  perdimos de vista. Seguimos. Y mientras caminábamos, conté nuestras sombras…eran sólo tres.