El Sobre Azúl

 

bar

 

Ahora recién lo recuerdo. Salí caminando del hotel, hacía mucho frío, caía una leve llovizna y el reloj de la catedral marcaba las 6 en punto. No quería regresar a casa, estaba cansado de verla, no aguantaba más su mal humor y su indiferencia. Por eso no quería volver. Estoy en la calle desde ayer. La noche ya no es peligrosa, de repente lo digo por ira, pero esta rabia la tengo desde anoche que salí de mi casa tirando la puerta tan fuerte que por dentro escuché vidrios romperse. Espero que nadie se haya cortado.

Crucé una avenida larga y oscura, antes de llegar a la esquina me topé con unos tipos que me quedaron mirando, bebían  de una botella que se la pasaban de mano en mano, uno de ellos tenía una cinta roja  en la frente y estaba apoyado en unas muletas, me quedaron  mirando hasta que los perdí de vista. Antes de entrar al bar, miré para atrás para ver si me estaban siguiendo, pero felizmente  no había nadie, y a pesar  que uno de ellos se encontraba con muletas,  me dejó  igual de nervioso. Al ingresar me sentí mucho mejor, el susto quedó afuera. Me di cuenta que los  tipos aquí adentro no podrán hacer nada. Al menos  en este lugar estaba protegido y seguro.

El  bar  “Eclipse”  estaba repleto, parecía otro mundo aquí adentro, el murmullo era global, las conversaciones se mezclaban y muchos negocios sin dinero se cerraban en esta clase de antros. Me acerqué al camarero y  le pedí un tequila. Parecía nervioso. Debe ser por la gente, pensé y prendí un cigarro. Me apoyé en la barra y volteaba de rato en rato para buscar a alguna mujer que me mire y que esté sola también. Quería cosas distintas,  ya no quería lo mismo, quería olvidarme del dolor, de lo que pasó anoche.

Se me acercó un tipo  muy raro,  tenía una camisa rayada, y unos lentes con lunas y monturas circulares, eran pequeñitos, me dio risa ver sus ojos tan grandes que ocupaban la totalidad de la luna, tenía un bigote gris y en el medio una línea marrón quemada   por el cigarro, dejó en la barra una agenda maltratada pero lo hizo con mucho cuidado,  tanto así, que me extrañó el movimiento. Luego hizo algunos sonidos raros en su garganta y pidió una copa de whisky, me miró por un momento y yo sonreí, no por amabilidad, sino  porque me dio gracia ver su cara graciosa. Se acomodó en banco  y pareció entornillarse en el lugar, no dejaba de verlo, lo miraba disimuladamente  de  reojo  mordiéndome uno de los dedos,  tenía unos zapatos totalmente sucios y muy gastados. El volteaba y volteaba la cabeza, tenía ganas de hablar y yo también pero menos con él. Yo quería conversar con una mujer.

Hasta que sucedió, se tomó el whisky de un tirón, pidió otro más. Prendió un cigarro y el humo se formó encima de él de una manera inusual, posiblemente diabólica.

-¿Tu eres nuevo aquí no?-dijo siguiendo mirando a todos lados, no parecía estar seguro de sí mismo, eso creía yo.

-Si- dije evitándolo. Pedí otro tequila  y no demoraron en servir.

-No cualquiera viene a este tipo de lugares y sobre todo SOLO… salvo que quiera otra cosa.

Me quede observándolo sin asentir. Tomé la mitad del shot de tequila.

-¿Por qué la pregunta?-dije mordiéndome nuevamente el dedo pequeño.

-La ciudad es peligrosa, hace poco tiempo un tipo vino solo al bar y nunca salió de aquí, justamente por que  vino a tomar SOLO.

-¿Y usted que hace SOLO aquí? , puede ser peligroso también para usted.

-Lo estoy acompañando caballero…no lo hago por temor…sino por protección.

-Estoy bien aquí de verdad, y ya estoy muy grande para cuidarme solo-dije riéndome.

Sacó un pequeño pañuelo del bolsillo de su chaqueta y limpió sus lentes circulares de una manera enérgica, abrió su agenda con cuidado  y miraba fijamente un sobre azul  grueso que tenía varias estampillas. Lo terminó de ver y me miró fijamente.

Se escuchó un grito afuera, luego hubo un pequeño silencio, algunas personas se pararon de su sitio sobre todo los que estaban cerca a la entrada, en algunas mesas aún se escuchaban las conversaciones y de las mesas más lejanas se escuchaban aun risas, pero poco a poco todas fueron silenciándose.  Me quise levantar de mi sitio  pero me quedé estático, hubo un silencio general,  habían ingresado tres personas vestidas todas de negro al bar y estaban armadas. A ninguno se les veía las caras, estaban con pasamontañas, y esta imagen es la que recuerdo con mayor intensidad: la silueta de los tres hombres en la puerta  con su arma alzada  en mano. Gritaron algo en otro idioma y empezaron a  disparar a quemarropa a todos los que estábamos dentro.

En ese momento todo sucedió muy rápido y muy lento a la vez, me cogí de la barra y me agaché por entre las mesas, algo golpeó en mi hombro,   al estar ya mi cuerpo en el suelo, giré lentamente y  veía que gente caía ensangrentada por todos lados, pude ver cuerpos entre las patas de las mesas que se retorcían, algunos solo caían de golpe ya sin vida, el lugar se prendía y se apagaba por las ráfagas de los disparos,  se escuchaban también movimientos de sillas que se caían, y  muchos gritos de dolor, también vidrios que se rompían. Todo el piso estaba húmedo y resbaloso parecía jabonoso. Fui arrastrándome entre la oscuridad lentamente y sin hacer mucho ruido, las balas habían terminado o ya estaban dentro de mí.

Se apoderó el silencio en el bar,me imaginé que  las almas se levantaban de sus cuerpos y  se alejaban del lugar. No se escuchaba nada, solo las gotas de sangre y licor  que caían de las mesas  al piso, y algunos cuerpos que hacían sus últimos movimientos de vida empujando sillas y vasos rotos. Estando en el piso desde abajo me topé cara a cara con el tipo raro de lentes redondos, no los tenía puestos, lamentablemente tenía los ojos cerrados. Estaba sin sangre. Su agenda también estaba en el piso pero ésta si estaba manchada de sangre y de una esquina estaba a la vista el sobre azul . Lo cogí y lo guardé en mi bolsillo posterior. Avancé gateando y escuché pasos atrás mío, no quise voltear, solo me eché lentamente fingiendo mi deceso.  Al lado yacía el camarero, estaba con la lengua afuera y salía espuma roja de su boca y entre los ojos tenía un orifico de bala, del cual salía un líquido viscoso  mezclado con mucha sangre, le colgaba del cuello un rosario plateado. Escuché  a alguien que abría cajones y  salía corriendo. Ahí tirado en el piso mis fuerzas me estaban abandonando, a lo lejos se escuchaba las sirenas que se acercaban  al lugar, mis ojos se empezaban a cerrar, me estaba quedando dormido, escuchaba nuevamente voces,ladridos, gotas de agua, gritos, llantos ,  a pesar de tener los ojos cerrados veía una luz azul dándome vueltas en la cabeza, luego era roja, luego blanca y luego verde, escuché un pito agudo en mi oído y todo estaba oscuro.

——

Abrí los ojos y no veía nada, todo estaba a oscuras, todo olía mal. Cerré nuevamente los ojos, respiré profundamente y me dormí.

-Despierte señor, por favor. Necesito que respire. ¡Respire 1, 2, 3…respire! Contamos nuevamente Respire, por favor Señor. Respira Fernando. ¡RESPIRA!… ¡RESPIRA!

Abrí los ojos y  felizmente si  podía ver, vi una luz que me cegaba, luego fui viendo borroso y luego miré a mí alrededor, al parecer me encontraba en una sala de recuperación de un hospital, me sentía como amarrado, sin poder moverme. Al pie de la cama distinguí a  dos doctores que me miraban preocupados, aunque uno si sonreía. Otro lo tenía al lado y era el que había mencionado mi nombre. Quise hablar, pero no podía pues tenía un tubo que  salía de mi boca. El Doctor se dio cuenta y me lo retiró.

-¿Que paso, por qué estoy aquí?-dije. Sinceramente no recordaba nada.

El Doctor que estaba a mi lado, les hizo unas señas a los otros dos y salieron de inmediato. Me comenzó a revisar los ojos con una pequeña linterna. Tenía cara conocida.

-Usted sufrió un pequeño accidente hace más de 3 meses. Lo hemos operado 2 veces satisfactoriamente, usted ha puesto mucho de sí para seguir con vida, hemos hecho TODO para que usted pueda volver nuevamente con nosotros. Obviamente usted también ha puesto de su parte para aferrarse a la vida, y para eso existimos,  para vivir.

-Pero… ¿Qué me paso  exactamente? .No entiendo nada…¿Cómo pasó?

-Me imagino que no recuerda nada…es normal, poco a poco lo recordará.

El Doctor  dejó su estetoscopio y su pequeña libreta al pie de la cama,  cogió una silla y se sentó  al lado mío.

-El incidente ocurrió  en el mes de Enero del presente año en  Nueva York justo en la localidad de donde es usted,  un grupo de terroristas ingresó  a  un bar en Washington Avenue, y disiparon sin piedad   a todas las personas que asistieron al lugar, hubieron cerca de una treintena de muertos y solo hubieron dos sobrevivientes. Usted y un hombre más, que actualmente ya está en prisión.

-Pero… ¿qué hacia allí?- dije mirándolo  preocupado.

-Nos imaginamos que pronto lo recordará, usted  ha estado todo este tiempo en Cuidados intensivos, es normal perder la memoria cuando ocurren este tipo de incidentes.

-¿y los terroristas también murieron?

-Exactamente el parte policial y el FBI comunicó que entraron tres personas al local a realizar los disparos, los tres fueron acribillados por el SWAT. Ninguno pudo salir con vida.

-Entonces esa persona que está en prisión. ¿Por qué está en ese lugar?-dije aun sin comprender.

-Esa persona se encontraba dentro de los que asistieron ese día  al bar, es un escritor medio loco. Tiene problemas mentales, corrigió.

-Pero… ¿por qué se encuentra en prisión?- insistí.

-Porque él tiene muchos antecedentes. Y estaba buscado por el FBI.

-Está bien… pero… ¿por qué está en prisión? ¿Qué hizo ese día?

-Déjeme explicarte  Fernando, pero debes mantener la calma. Por favor.

Asentí con la cabeza, y me preocupé. Me vinieron muchas cosas a la cabeza: buenas y malas, pero estando con vida me sentía más aliviado, pero aún estaba intrigado por todas las cosas que me contaba en ese instante el Doctor, y me las contaba de una manera que nunca hubiese querido que me las cuenten. Demasiadas cosas fuertes, intensas y todas a la vez.

-La persona que tenemos en prisión, pudo escapar del lugar luego del atentado en el bar. Los testigos dicen que salió corriendo con las manos en los oídos, tropezándose con todo y cayéndose por todos lados – dijo.

Lo noté raro al Doctor  mientras me contaba que había sucedido en el bar, se ponía cada vez más  nervioso, ya no me miraba a los ojos,  ahora tenía la mirada perdida y hablaba  mirando por todos lados de la habitación.TIC, TIC, TIC…hacia con el lapicero.

-Pero por favor Doctor, cuénteme… ¿por qué salió tapándose los oídos esa persona? –dije medio extrañado por su comportamiento. Notaba que se incomodaba por cada una de mis preguntas.

El Doctor se paró de la silla, fue a su escritorio y sacó un file lleno de documentos, dentro de él había una foto.

¿Conoce a este señor?-dijo poniéndome  la foto muy cerca  al rostro. Su mano temblaba.

-No sé, ¿quién será?… espere Si, si, si…es él… ¡Si lo recuerdo!, ¡Ese tipo del bar! Fue la persona que se sentó conmigo esa noche, si, si, si… Ya recuerdo, era un tipo muy extraño, pero… ¿Qué paso? ¿Qué hizo?-dije mirando fijamente la fotografía y levantando luego la mirada recordando algunos pasajes de esa noche.

-Pues bien, Fernando, esta persona tiene problemas psiquiátricos, ha sido procesado por el tribunal de Justicia en varias circunstancias por pertenecer a una red de asesinatos. Esta vez su plan no tuvo éxito o posiblemente sí-dijo con misterio.

-Pero, sigo sin entender. ¿Cómo que posiblemente si?-añadí.

-Esta persona estuvo en el mismo bar que usted, y también tú  lo acabas de recordar,  al parecer iba a matar por encargo a una persona, pero aún  no se sabe a quién quiso matar, al menos aún se niega a hablar este hombre. La Policía y el FBI aún se encuentran en investigación. Obviamente esa persona que iba ser asesinado perdió la vida coincidentemente por el atentado de los terroristas en el  bar. Salvo que usted haya sido la persona  que buscaba para asesinarlo. Aun no lo sabemos. Tanto el FBI como la Policía están esperando su recuperación para poder conversar con usted y poder aclarar  la investigación y unir cabos que aún están sueltos.

-Pero este tipo, no parecía agresivo, era medio raro, pero tampoco me pareció armado. Nunca lo pensé que un tipo así como él pertenezca a estas redes de asesinatos.

-Pues es verdad Fernando, pero la forma como asesinaba a las personas, es muy penosa,  es lo que les preocupó a la Policía y por eso estaban tras él.

Pasé saliva. Estaba asustado.- ¿Y cómo asesinaba a las personas?

-Entregándoles unos sobres con explosivos-dijo. Se levantó de la silla  y metió las manos a su mandil blanco.

-¿Qué quiere decir Doctor?

-A usted lo sacaron del recinto casi sin vida pues había recibido un impacto de bala en el hombro, había perdido mucha sangre. Lo estaban trasladando en la ambulancia y…

Me quedé helado y  estático, sentí  mucho frío,un hormigueo  me recorría  por la nuca y bajaba por mi espalda,  sentí como si hubiese vivido otras vidas y en todas había perdido,  pasé saliva pero me costó pasarla,  una lágrima fría  recorrió mi mejilla y cayó en mi boca, ésta era salada y sabia a sangre. El Doctor retiró la frazada que me cubría y se colocó frente a la ventana para apreciar la oscuridad de la noche. Miré mi cuerpo vendado y no vi mis piernas ni tampoco  mis brazos,  luego un dolor punzante se situó en mi garganta y se me hizo un nudo  que aún no puedo desatar.

 

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