El bebé

Hubiese sido la risa más adorable y tierna que habría escuchado, pero estaba solo, no tenía hijos y eran las cuatro de la mañana.

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Bichos

librito

Abrí el libro por la mitad. Estaba plagado de unos pequeños bichos de color negro. Por un instante los confundí con signos de puntuación, soplé con vehemencia y se aferraron con sus minúsculas patitas  a las letras,  luego continuaron devorando más estrofas, palabras, comas y  punto.

Detective y asesino

Habían asesinado a tres personas que él amaba. La primera fue su madre, se utilizó un cuchillo. La segunda, su esposa, utilizaron el mismo instrumento. El tercero, fue el hijo, no hay duda que usaron la misma herramienta. Los policías no lograron encontrar al asesino, desesperado decide investigar el caso. No pegó ni un ojo durante una semana, investigando al detalle, llegó a la conclusión: habría un cuarto asesinato. Sabía lugar, fecha y hora. Estuvo allí esperándolo desde temprano, sin embargo nunca llegó, regresó a casa y encontró el cuchillo encima de su cama. Al darse cuenta de quién era, se suicidó.

Árbol de la vida

Admiro aquel árbol con vaso de cerveza en mano. Sorbo un trago largo. Un cántaro de cerveza acompaña este caluroso día. Tallo grueso, flores blancas, puro e inmenso. Agradezco a Dios por su perfecta creación. Sorbo más, me apoyo en él, tomo nuevamente, disfruto de la naturaleza, alago su frescura, dos tragos más, su sombra armoniza e inquieta. Bebo todo, hasta vaciarlo.

Esto sí que es vida, pienso. Tambaleante me paro, toco su corteza, sonrío y lo orino.